Las lagañas en los ojos del perro (también conocidas como legañas) suelen aparecer por el lagrimeo normal y la acumulación de mucosidad y células muertas en el borde ocular. En muchos casos son un hallazgo cotidiano, pero cuando aumentan en cantidad, cambian de color o se acompañan de irritación, pueden ser la primera señal de un problema ocular.
Esta guía explica cómo limpiar lagañas de perro de forma segura, qué materiales usar, qué prácticas evitar y en qué situaciones conviene suspender la limpieza casera y consultar al veterinario.
Cómo limpiar lagañas de perro paso a paso (sin lastimar el ojo)
La limpieza debe ser suave, breve y ordenada. La prioridad es retirar la secreción sin frotar la córnea ni irritar la piel del contorno.
Materiales recomendados
Para una limpieza correcta, se recomienda contar con:
- Gasas estériles o gasas limpias de uso médico (mejor que el algodón).
- Suero fisiológico estéril (0,9%).
- Compresa tibia (opcional) para ablandar secreciones secas.
- Toalla limpia para secar el excedente.
- Un premio para reforzar la calma del perro si es necesario.
Preparación antes de limpiar
- Lavado de manos: antes de tocar el área ocular, se debe lavar bien las manos.
- Ambiente tranquilo: lo ideal es realizar la limpieza con buena luz y sin distracciones.
- Sujeción suave: si el perro se mueve, una segunda persona puede ayudar a sostenerlo con firmeza sin ejercer presión sobre el cuello o la cabeza.
- Evaluación rápida del ojo: si el ojo está muy rojo, cerrado, con dolor evidente o hay secreción abundante, no conviene insistir y es preferible priorizar la revisión veterinaria.
Paso 1: Ablandar la lagaña si está seca o adherida
Cuando la secreción está endurecida, no se debe “arrancar”.
- Se coloca una gasa humedecida con suero fisiológico sobre la zona durante 30 a 60 segundos.
- Si se dispone de compresa tibia, puede aplicarse por fuera, sin calor excesivo, para facilitar el desprendimiento.
El objetivo es que la secreción se humedezca y se desprenda con facilidad.
Paso 2: Limpiar desde el lagrimal hacia afuera
- Se humedece una gasa con suero fisiológico (sin que gotee en exceso).
- Se realiza una pasada suave desde el ángulo interno (cerca del lagrimal) hacia el exterior.
- Se evita frotar en círculos o repetir la misma pasada con la misma parte de la gasa.
Paso 3: Usar una gasa por ojo
Para reducir el riesgo de arrastrar microorganismos de un ojo al otro:
- Se utiliza una gasa distinta para cada ojo, incluso si ambos tienen lagañas.
Paso 4: Secar el exceso sin irritar
Si queda humedad, se seca con una gasa limpia o una toalla suave, sin fricción.
Paso 5: Revisar el contorno ocular
En perros con pelo largo alrededor de los ojos, el pelo puede retener humedad y secreciones. Si se observa que el pelo se ensucia con frecuencia:
- Se recomienda recortar con seguridad (preferiblemente en peluquería canina o con asesoría) y mantener el área despejada.
Qué no se debe usar para limpiar lagañas de perro
Muchos problemas oculares se agravan por productos inadecuados o por maniobras bruscas. Para una limpieza segura, es importante evitar:
- Algodón o hisopos: pueden soltar fibras que se quedan en el ojo y aumentan la irritación.
- Manzanilla, infusiones o “remedios caseros”: no son estériles y pueden irritar, especialmente si hay inflamación.
- Alcohol, agua oxigenada, vinagre u otros desinfectantes: son irritantes y peligrosos para la superficie ocular.
- Colirios humanos o antibióticos sin diagnóstico: pueden empeorar cuadros alérgicos o enmascarar infecciones.
- Arrancar secreciones secas: puede lastimar la piel del párpado o el borde ocular y favorecer infecciones.
Si el perro presenta dolor, fotofobia o secreción purulenta, la limpieza no sustituye la consulta veterinaria.
Cada cuánto limpiar las lagañas de un perro
La frecuencia adecuada depende de la predisposición del perro y del estado del ojo.
- Perros sin predisposición y con secreción mínima: limpieza ocasional, cuando se observe acumulación.
- Razas braquicéfalas o de ojos prominentes (por ejemplo, Pug, Shih Tzu, Bulldog): puede ser útil una higiene diaria suave, porque tienden a acumular secreciones con más facilidad.
- Perros con lagrimeo constante o pigmentación por lágrimas: higiene regular y evaluación veterinaria para descartar causas.
- Secreción abundante o que reaparece en pocas horas: no conviene aumentar la fricción; se recomienda revisión para identificar el origen.
Un criterio práctico es que la limpieza no debería generar enrojecimiento nuevo. Si la zona se irrita tras limpiar, se debe revisar la técnica o la causa subyacente.
Por qué se forman las lagañas en los perros
Las lagañas son acumulaciones de lágrimas, mucosidad y células muertas que se depositan en la comisura del ojo. En proporciones pequeñas, suelen ser normales. Sin embargo, cuando aparecen en exceso o cambian de aspecto, pueden reflejar irritación, infección o alteraciones del lagrimeo.
Causas frecuentes de lagañas en perros
Irritaciones y alergias
El ojo del perro es sensible a factores ambientales como polvo, humo, aerosoles domésticos y polen. En estos casos puede haber lagrimeo, enrojecimiento leve y secreción transparente o blanquecina.
Infecciones bacterianas o virales
Procesos como la conjuntivitis pueden generar secreciones amarillas o verdes, junto con enrojecimiento, edema de párpados y mayor molestia ocular.
Enfermedades oculares crónicas
- Ojo seco: reduce la lubricación normal y provoca irritación persistente con secreciones más espesas.
- Glaucoma: se asocia a aumento de presión intraocular, dolor y cambios oculares que requieren atención inmediata.
Razas propensas
Algunas razas, por su anatomía facial u ocular, presentan mayor tendencia a lagrimeo y acumulación de secreciones.
Factores ambientales e higiene
Dormitorios con polvo, camas sucias o ambientes con humo pueden aumentar el lagrimeo reflejo y la producción de secreciones.
Tipos de lagañas en perros según el color y qué puede significar
El color y la textura orientan, aunque no reemplazan un diagnóstico.
- Transparentes o blanquecinas: suelen ser compatibles con lagrimeo normal o irritación leve.
- Amarillas: pueden sugerir infección o inflamación más marcada.
- Verdes: pueden ser indicativas de infección bacteriana y requieren valoración.
- Marrones: con frecuencia se relacionan con oxidación y lagrimeo crónico, especialmente cuando manchan el pelo.
Lo importante no es solo el color, sino el contexto: cantidad, rapidez con la que reaparecen, olor, enrojecimiento, dolor y comportamiento del perro.
Síntomas que, junto con las lagañas, requieren mayor atención
Cuando se observan lagañas excesivas, conviene evaluar si aparecen otros signos:
- Ojos muy rojos o inflamados.
- Parpadeo constante o mantener el ojo cerrado.
- Rascado frecuente del ojo o la cara.
- Sensibilidad a la luz o evitación de la luz.
- Mal olor o secreción espesa.
- Apatía, fiebre o pérdida de apetito.
Por qué un perro puede tener muchas lagañas y no comer
La combinación de secreción ocular con falta de apetito puede sugerir que el problema no es solo local:
- Infecciones generales con fiebre pueden afectar el apetito y, a la vez, generar signos oculares.
- Dolor ocular importante puede alterar la conducta alimentaria.
- Algunas enfermedades sistémicas pueden cursar con secreciones y decaimiento.
En este escenario, la limpieza ocular no debe ser la acción principal. Lo prioritario es la evaluación veterinaria.
Cuándo dejar de limpiar en casa y acudir al veterinario
La limpieza casera es útil como higiene, pero no debe retrasar el diagnóstico cuando hay signos de alarma. Se recomienda acudir al veterinario si ocurre cualquiera de estas situaciones:
- Secreción amarilla o verde, especialmente si es abundante o reaparece rápido.
- Ojo rojo intenso, inflamación marcada o dolor evidente.
- El perro mantiene el ojo cerrado, se frota con insistencia o muestra molestia importante.
- Presencia de opacidad, “mancha” en la córnea o cambios visibles en el ojo.
- Lagrimeo constante en uno solo de los ojos (asimetría persistente).
- El problema dura más de 48 a 72 horas sin mejora con higiene suave.
- Se acompaña de fiebre, decaimiento o pérdida de apetito.
En estos casos, el veterinario puede realizar pruebas específicas (por ejemplo, evaluación de película lagrimal, tinciones corneales, medición de presión intraocular) y definir el tratamiento correcto.
Cómo prevenir la aparición de lagañas en perros
Una prevención eficaz se basa en higiene razonable y control de factores irritantes:
- Higiene ocular regular: limpieza suave cuando se observe acumulación, sin fricción excesiva.
- Control ambiental: reducir polvo, humo y aerosoles en el entorno del perro; lavar con frecuencia mantas y camas.
- Cuidado del pelo periocular: mantener el área despejada en perros con flequillo o pelo largo alrededor de los ojos.
- Revisiones veterinarias: especialmente en razas predispuestas o perros con lagrimeo crónico.
- Alimentación equilibrada: contribuye a la salud general; si hay alergias alimentarias sospechadas, deben evaluarse con guía profesional.
Preguntas frecuentes sobre cómo limpiar lagañas de perro
¿Es normal que un perro tenga lagañas todos los días?
Puede ser normal si son escasas, transparentes o blanquecinas y no hay enrojecimiento ni molestia. Si aumentan, cambian de color o reaparecen muy rápido, conviene revisar la causa.
¿Se puede limpiar con agua sola?
Si no se dispone de suero fisiológico, puede usarse agua hervida y enfriada de forma puntual, pero lo preferible es el suero por ser más adecuado para el ojo y reducir irritaciones.
¿Qué pasa si se usan hisopos o algodón?
El riesgo principal es dejar fibras en la superficie ocular o irritar el borde del párpado, lo que puede aumentar la inflamación y empeorar el cuadro.
¿Qué hacer si las lagañas son verdes o amarillas?
No se debe tratar solo con higiene. Es recomendable acudir al veterinario porque suele asociarse a infección o inflamación que requiere manejo específico.
¿La limpieza con suero cura una infección?
No. El suero ayuda a retirar secreciones y mejorar la comodidad, pero no reemplaza medicamentos cuando hay infección, ojo seco u otras patologías.
Conclusión: Limpieza segura y vigilancia inteligente
Saber cómo limpiar lagañas de perro correctamente permite mejorar la higiene ocular sin irritar el ojo. La clave es usar gasa y suero fisiológico, ablandar secreciones secas antes de retirarlas, evitar productos caseros no estériles y no frotar.
Cuando la secreción cambia de color, se vuelve espesa, aparece dolor o el perro muestra decaimiento, la limpieza debe considerarse solo una medida de apoyo, y la evaluación veterinaria se vuelve imprescindible.
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Juan Carlos Anglas
Médico Veterinario, especialista en salud animal



